miércoles, 25 de noviembre de 2015

Bien por ti


Yo me escapo y él me alcanza. Es tan dulce sentir sus manos que me estrechan sin oprimirme...Lloro a menudo y cada vez que lo hago él me abraza, huele mi pelo y yo apoyo mi rostro en su pecho. La tentación es huir y volver a caer en el abismo, recorrer un túnel que no finaliza jamás.


Pero sus brazos me sostienen y me fío de ellos.
Aun puedo salvarme.

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